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Amenaza en las montañas de la Sierra Nevada

El sistema montañoso que une a los departamentos Cesar, La Guajira y el Magdalena recibe el nombre de Sierra Nevada de Santa Marta. Se caracteriza por ser un entorno ecológico privilegiado con una diversidad climática de selva húmeda, bosque seco tropical y picos nevados. Allí nacen 16 ríos del Magdalena, Cesar y La Guajira.

Problemáticas como la deforestación en Colombia y el levantamiento de grupos al margen de la ley, principalmente en áreas protegidas como lo es la Sierra Nevada, son realidades que se escapan de la lupa de las conversaciones públicas y no son temáticas  que le competen sólo al Magdalena. Los departamentos del Cesar y La Guajira también se ven implicados en lo que concierne a las estrategias de acompañamiento a procesos de conservación ambiental y a las llamadas de alerta de las instituciones ambientales que en varios reportes han determinado la zona como uno de los núcleos de la deforestación en el país.

Según los datos de GLOBSCAR2000 (Simon et al 2004) Colombia ocupa el cuarto lugar en la relación entre área quemada y superficie total del país en comparación con el resto de Latinoamérica. En Colombia, las estadísticas oficiales del área quemada no son bien conocidas pero se cree que el área quemada puede oscilar entre 15.000 y 20.000 km² al año.

Según el Atlas de Riesgo de Colombia, publicado por la Unidad Nacional de la Gestión del Riesgo de Desastres  (UNGRD)  las coberturas vegetales más afectadas son aquellas sometidas a quemas para obtener terrenos para fines agrícolas, en este caso la destrucción de capa vegetal de la Sierra Nevada de Santa Marta que también ocasiona el desplazamiento de los pueblos indígenas se debe a las figuras económicas en la Sierra que hoy amenazan las montañas.

En ojos turísticos el macizo montañoso mantiene un perfecto equilibrio entre sus picos nevados y su espesa vegetación, pero la realidad es que sus partes medias y bajas se ven constantemente amenazadas por la deforestación con fines agrícolas, los cultivos ilícitos por grupos al margen de la ley y la desviación de sus afluentes por terratenientes  que generan  transformaciones del ecosistema que alberga 4 importantes etnias de nuestra región; Kankuamos, Wiwas, Arhuacos y Koguis.

Daniela Balaguera Villafañe, miembro activa de la comunidad arhuaca, contó que las principales amenazas ambientales que han identificado como grupo son: la ganadería extensiva, prácticas agropecuarias inadecuadas, falta de presencia estatal, la poca intervención, control y vigilancia de las corporaciones autónomas y el turismo carente de regulaciones. Estas situaciones han causado la destrucción de la capa vegetal, la pérdida de especies endémicas que habitan los árboles nativos, la contaminación de afluentes y la pérdida de las barreras naturales que previenen los deslizamientos.

Balaguera, señaló la necesidad de reubicar a los colonos “Ellos implementan prácticas que son poco saludables o amigables con el medio ambiente, que debilitan el suelo y contaminan los ríos con desechos de sus prácticas económicas, lo cual genera enfermedades en nuestra comunidad”. La contaminación de los ríos en las partes medias y bajas no solo afecta a las comunidades de la sierra, solo la capital del Magdalena se abastece de tres ríos, Piedras, Manzanares y Gaira.

Harold Estrada Forero, Director de la fundación ‘Salva tu Río’, indicó que los peligros en las cuencas medias se debe al impacto de los asentamientos campesinos y las empresas grandes como los bananeros y los cafeteros.  Asimismo, añadió  que algunas prácticas campesinas también afectan los ríos “las famosas quemas para ellos cultivar, que incluso han generando incendios muy grandes, nos hemos vistos muy preocupados porque se ha perdido gran parte de esa biomasa vital para la retención de agua.” Por eso la fundación también se ve vinculada a un proyecto de reforestación del bosque seco tropical y árboles nativos llamado Viveros Hermanos junto con otras organizaciones ambientales.

El trabajo de quienes habitantes los departamentos y municipios que rodean a la Sierra Nevada de Santa Marta, es identificar estos proyecto de reforestación y recuperación de la capa vegetal que beneficia grandemente al Cesar, el Magdalena y la Guajira, como un llamado de atención temprano a esas amenazas que crecen en las montañas con la presencia de 200 títulos y solicitudes mineras. La crisis climática parece lejana en una región que por años ha sido admirada por su biodiversidad y sus recursos naturales, pero los estragos son cada día más evidentes, las miradas globales tienen que posarse también en las crisis ambientales regionales.

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