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Año nuevo, males viejos

Llegó el nuevo año y con él la continuidad de los viejos males. Y no me refiero solo al covid19. Con el 2021 llegó la diversificación del fanatismo político, del populismo y del oscurantismo de la gestión de las vacunas a esta tierra de júbilo inmortal. Todo esto, claro está, además de las nuevas cepas del coronavirus.

En estas nuevas versiones de las cuitas de siempre, debo primero destacar y hacer el parangón entre lo ocurrido hace algunos días en el capitolio de Estados Unidos y lo que pudiera pasar si “el que diga Uribe” no gana las próximas elecciones. Esto lo digo porque, aunque las latitudes son distintas, los ingredientes son los mismos: un líder de derecha, autoproclamado mesiánico, tuitero y extremista que dirige a una bandada de obtusos que defienden con politiquería, dinero e infusión del miedo, los ideales de su líder.

Ese fanatismo que, tanto aquí como allá, sólo denota las ambiciones de poder egolátrico y el estancamiento de los valores democráticos que terminan favoreciendo a los grandes empresarios cercanos al poder y aumentando la inmarcesible pobreza de la clase baja del país. La cual viene muriendo en un sistema de salud comercializado y sin poderse educar adecuadamente en un sistema afectado -además de todo- por la virtualidad de la pandemia.

Otro tema, pero en el mismo escenario pandémico-político, es en el que los elegidos por el pueblo para administrar los recursos de todos han sacado pecho y levantado la voz para mostrarse como quienes han liderado la cruzada para traer las vacunas y devolvernos la libertad de salir sin miedo de contagio a la calle. Con puro discurso y nada de soporte legal de transparencia han ocultado la pobreza de mente, de gestión y de recursos para adquirir una vacuna eficiente y efectiva para todos. Con vergüenza, debemos asumir que nuestro gobierno ha decidido que seamos de los últimos en la inmunización de este hemisferio mientras ellos, todos, siguen dando declaraciones cada día de lo que serán unas vacunas que no sabemos con exactitud cuándo llegarán.

La neblina de la confusión, la división de opiniones extremas y el miedo generalizado, nos tienen andando a ciegas sin saber nuestro futuro como Nación. Sólo tengamos presente que nadie nos va a salvar del virus por ahora, sólo nuestros cuidados. Así como nadie nos puede salvar de nuestros líderes, más que nosotros mismos en las próximas elecciones.

2 Comentarios

  • Cómo siempre Amigo, me deleita leerte con tanta certeza y conocimiento de causa tu conjugación de verbos y la dimensión profunda que conlleva escribir con el alma, hacen de tus columnas algo exquisito. Gracias por compartirla, espero seguirla y que permanezca nuestra amistad a pesar de las distancias, los tiempos y las circunstancias. Fuerte abrazo Dios te bendiga!!!

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