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El peligroso fanatismo de Iván Duque

Luego de que la Corte Suprema de Justicia ordenara el arresto domiciliario de Álvaro Uribe Vélez, por presunto fraude procesal y soborno a testigos, el presidente Iván Duque emitió un discurso en defensa de su mentor y puso en duda la credibilidad de la más alta instancia judicial de la jurisdicción ordinaria de Colombia.

El poder público en Colombia está comprendido por la Rama Legislativa, donde entre otras cosas, se formulan las leyes; la Rama Ejecutiva, en la cual se ubican todas las actividades administrativas en cabeza del presidente, y la Rama Judicial, encargada de hacer justicia y efectivos los derechos y obligaciones consagrados en la Constitución. La autonomía, independencia y fiabilidad de esta última ha sido cuestionada por Duque al fallar en contra del líder de sus afinidades políticas, a pesar que Uribe ha sido investigado por decenas de delitos, la mayoría de los cuales tienen que ver con el surgimiento de grupos antisubversivos en los años 90 y violación de derechos humanos.

El discurso del mandatario, emitido el pasado martes 4 de agosto a través de sus redes sociales, empieza diciendo que ha “tenido el honor de conocer, tratar, trabajar y construir una amistad con Álvaro Uribe Vélez”, lo cual no es un secreto para nadie, ya que fue él quién impulsó su carrera presidencial. Luego lo define como “un patriota genuino” y exalta su recorrido político en las distintas instituciones públicas: “Su trabajo por Colombia es ostensible, durante los dos gobiernos nuestro país recuperó la seguridad, puso a Colombia en el ojo de la inversión y se avanzó en la justicia social. Con sentido de legalidad, Álvaro Uribe enfrentó el narcotráfico, el terrorismo y a los regímenes totalitarios de América Latina…”

Sin embargo, según la investigación del periodista Nicholas Casey para The New York Times en 2018, tuvieron a disposición  algunos cables diplomáticos de Estados Unidos, que sugieren nexos de Álvaro Uribe con narcotraficantes incluso desde sus inicios: “Describen reuniones de 1992 a 1995 entre funcionarios estadounidenses y Uribe cuando era un político prometedor, así como información recabada por funcionarios colombianos que lo conocían bien. Los miembros del Partido Liberal, organización política en la que Uribe militó, dicen que tenía vínculos con los principales carteles de la droga, lo que incluye a la banda del capo Pablo Escobar”, asegura el diario internacional.

El actual jefe de gobierno continuó su declaración sobre el caso afirmando que “producto de su lucha, él y su familia han sido víctimas de todo tipo de ataques y difamaciones, de todo tipo de epítetos y de todo tipo de acusaciones”. Esa tendencia a la victimización del ex presidente con más denuncias en la Comisión de Acusaciones, e investigaciones en su contra en la Corte Suprema de Justicia, es un juego de manipulación que desvía el tema central: ¿Álvaro Uribe sobornó o no a los testigos? Esa es la pregunta que quiere esclarecer la justicia colombiana, no emprender una persecución política como lo aseguran los uribistas.

Otra de las tácticas de manipulación del uribismo tiene que ver con ubicar a la ex guerrilla FARC en la mesa de conversación sobre todos los temas posibles: “Duele como colombiano que muchos de los que han lacerado al país con barbarie se defiendan en libertad o inclusive tengan garantizado jamás ir a prisión, y que un servidor público ejemplar, que ha ocupado la más alta dignidad del Estado, no se le permita defenderse en libertad con la presunción de inocencia…” ¿Qué tiene que ver el ahora partido político y su proceso de paz con los litigios judiciales del ex presidente? ¿Cuándo dejarán de usar ese recurso para evitar los temas que les conciernen?

(Izq. a der.) Martha Lucía Ramírez, Álvaro Uribe e Iván Duque / Foto: Campaña Duque

Lo más grave de las declaraciones de este abogado al mando del país, es cuando afirma queSoy y seré siempre un creyente en la inocencia y honorabilidad de quien con su ejemplo se ha ganado un lugar en la historia de Colombia”. Y sí, la historia de esta república está – en distintas formas- enlodada con ese particular nombre, a quien al parecer no se le puede cuestionar  lo más mínimo – ni siquiera la alta Corte- porque es visto como un ataque infundamentado, cuando lo que no tiene justificación es creer a ciegas y por el resto de los tiempos en una persona como si de alguna deidad se tratase.

¿Se ha convertido en un fanático ciego el presidente de Colombia? Dice entender el papel de las instituciones y la independencia de los poderes pero exige “plenas garantías para que un ser humano íntegro ejerza a plenitud su defensa en libertad”. ¿Creerá hoy y siempre en Álvaro Uribe, incluso si llega a ser declarado culpable? ¿Compartirá la idea de unificar a las cortes? ¿Apoyará con la misma vehemencia la modificación de la Constitución de 1991 que proponen personajes de su partido?

Como ciudadano, Iván tiene derecho a la libertad de expresión, lo cuestionable del asunto es que pase por alto -o quizá la aproveche- su alta influencia en la opinión pública al estar en el cargo de poder más importante del país para referirse de tal sesgada forma a este proceso penal que no le concierne y en el cual aún hay mucho por acontecer. Es un fracaso que un hombre versado en leyes deslegitime las decisiones judiciales sin conocer su contenido, sentido o alcance.

Por la misma razón es que la Procuraduría General de la Nación, a través de un comunicado, le recordó que ningún servidor público está habilitado para promover o alentar el incumplimiento de tales decisiones judiciales, ya que es el acatamiento a la ley lo que garantiza la supervivencia de la democracia y el Estado Social de Derecho. Al parecer, para el presidente, las instituciones están erradas cuando no actúan a su favor.

2 Comentarios

  • “Como ciudadano, Iván tiene derecho a la libertad de expresión, lo cuestionable del asunto es que pase por alto -o quizá la aproveche- su alta influencia en la opinión pública al estar en el cargo de poder más importante del país para referirse de tal sesgada forma a este proceso penal que no le concierne y en el cual aún hay mucho por acontecer. Es un fracaso que un hombre versado en leyes deslegitime las decisiones judiciales sin conocer su contenido, sentido o alcance.”
    Me gustó mucho esa parte, salu2.

  • El Señor Presidente Duque, tiene derecho a la libertad de culto como lo indica la constitución, el problema radica en la influencia que tiene por el poder por su alto cargo en el país, debe comportarse y opinar de manera neutral, para evitar dividir más el país, y apoyar la decisiones que tome la corte suprema.

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