Version Abierta

El único muerto que vale

Un hombre es lo que le duele, lo que le interesa. Y en las últimas horas hemos notado que al presidente Iván Duque le interesan sus amigos y compañeros de gobierno más que el resto de las personas que aceptaron su elección y a quienes debe rendir cuentas con resultados efectivos que garanticen el bienestar y el goce pleno de libertades y derechos.

Con la muerte por covid19 del Ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo García, vimos a un presidente que se levantó por la madrugada a dar el anuncio leyendo un discurso que enaltecía la labor de un trabajador de la política, más que un servidor, como lo fue el finado. Pues sí, tuvo una amplia trayectoria en distintos cargos, pero ¿cuáles fueron los logros o cambios positivos en favor del país cuando él fungió allí? A la tumba se llevó sus opiniones en favor del Esmad y la minimización de la masacre que viene persiguiendo a los líderes sociales y otros ciudadanos en distintos rincones del país. Pero el muerto, muerto es y no puede defenderse.

Los vivos quedamos y estamos presenciando tres días de duelo nacional “por todas las víctimas del covid en el país”, pero todos sabemos que, si fuera por todos, la bandera estuviera a media hasta hace meses. Al momento de escribir esta columna, el reporte indica 52 509 muertos por el coronavirus en Colombia; sin embargo, sólo una de esas muertes activó al presidente.

Esta muerte, visible por el rol del difunto, llegó a los medios de comunicación y también trascendió las notas de obituario y los perfiles post mortem, invisibilizando o eclipsando otros temas. El ejemplo: la muerte del líder sindical Julio Roberto Gómez, el mismo día y por la misma causa. Quién fuera el hombre más representativo de la clase media y de los trabajadores en el país durante los últimos diez años, quedó reducido a una nota sobre su muerte y un escueto perfil que nos informaron del hecho. Gómez quedó como uno de los otros 52 508 muertos que son la excusa para que la bandera ondee a media asta por el ministro.

Lao-Tsé dijo “Diferentes en la vida, los hombres son iguales en la muerte”. Pero aquí en Colombia no. Aquí siempre han valido y pesado más unos muertos que otros. Casi siempre, los de mayor valor, son los cercanos al poder político, los de sus afectos.

La paradoja que ya resuena en redes sociales por este caso es la de ser un país que invierte mucho en la Defensa y poco en la Salud, dando como resultado que el Ministro de Defensa muera por un problema de Salud. Ello explica por qué somos el tercer peor país del mundo en el manejo de la pandemia, como indica el ranking de Bloomberg y en el cual cada día bajamos más.

Esta medición se hace en las 53 principales economías del mundo partir de 11 variables que incluyen los procesos de vacunación. Hoy somos el puesto 51 superando a México y Sudáfrica. Pero los datos se tomaron en noviembre y México ya empezó a vacunar su población. El puesto 53 nos espera con ansias para ser, con orgullo, el peor país del mundo en manejar la crisis del covid; porque ya somos el primer país donde un funcionario de gobierno muere por la pandemia.Ojalá esa única muerte le haga sentir al gobierno el afán de salvarse y, de paso, nos salve a todos con medidas más allá del encierro y el cuidado que tenemos hace 10 meses. Porque esa cercanía de La Parca le recuerda a Duque (a Uribe y a todos los dirigentes legítimos y legitimados) aquella frase del poeta Horacio: “La pálida muerte lo mismo llama a las cabañas de los humildes que a las torres de los reyes”.

2 Comentarios

  • Desafortunadamente es así!! Pálida muerte que no diferencia estatus, ni títulos ni mucho menos cuentas bancarias, pero que a pesar de esa realidad sigue pesando más el poder y la Gloria del “hombre” y no la de Dios cómo debe ser… gracias por recordarle al mundo que en la recta final no importa en realidad si duermes sobre almohadas de plumas de ganzo, o sobre un ladrillo cuando El llama a tu puerta no hay vuelta atrás…. ojalá tu maleta no vaya vacía…

  • Que maravilla de Versión Abierta. “La pálida muerte lo mismo llama a las cabañas de los humildes que a las torres de los reyes”, pero en nuestros paises a los reyes se les sigue considerando reyes porque su condición politica y económica así lo marca aunque su calidad humana sea paupérrima.
    El hecho que estemos ocupando los peores lugares en numero de muertes no solo por la pandemia, sino por la violencia y la escasez de medios de subsistencia nos lleva a hacer una reflexión agresiva frente a tantos desmanes que aprovechando el temor a la muerte por contagio hemos silenciado nuestro doloroso y humillante sentir
    Buena Eduardiño, eres la voz de los que por temor a morir callamos

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