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Consuelo Araujo Noguera y 'La Polla' Monsalvo, pioneras y promotoras de la música vallenata.

El vallenato femenino no existe

La música vallenata nació en el campo. Desde sus inicios fue negada incluso a los mismos campesinos, quienes eran discriminados por sus vidas parranderas. El oficio de cantar historias de pueblo en pueblo suplía la escasez de medios de información en la región y al mismo tiempo era visto como un desprestigio por las familias de clase alta. A las mujeres se les trataba, a toda costa, de alejar de un compañero sentimental de este calibre.

Pero fue precisamente una mujer quien lideró la visibilización de todas estas costumbres provincianas, Consuelo Araújo Noguera se juntó con el compositor vallenato Rafael Escalona y el ex presidente Alfonso López Michelsen, quien en ese entonces era gobernador del departamento del Cesar, conectaron ideas y crearon el Festival de la Leyenda Vallenata. 

Diana Burco, primera mujer nominada al Grammy Latino en la categoría ‘Mejor Álbum Vallenato-Cumbia / Foto: Leonardo Alvarado

La iniciativa de ‘La Cacica’ surgió no solamente por su pasión a la música y al arte en general, sino también en la búsqueda de un festejo que atrajera más público a las celebraciones religiosas de la Semana Santa en el Valle del Cacique Upar. Sin embargo, la historia nos cuenta que la participación de la mujer en la música vallenata ha sido relativamente escasa a comparación a la del hombre, el sexo abanderado de esta cultura musical.

A pesar de los avances, aún es cotidiano ver el asombro ante la ejecución del acordeón a manos de mujeres, y por supuesto ante sus cantos y destrezas en todos los elementos con que se  interpreta un vallenato. En el caso de la compositora Rita Fernández Padilla, solo basta recordar su presentación con la agrupación ‘Las Universitarias’, ese 27 de abril durante el primer Festival Vallenato de 1968. Aquel aparente grito de independencia musical que se proclamaba, se diluyó tan rápido que 48 años después, es que se corona por primera vez una máxima del acordeón. Para esto fue necesario que en 2016 se realizara el Encuentro Vallenato Femenino (EVAFE), festival donde se reúnen las mejores artistas de la música vallenata a competir  como lo hacen tradicionalmente en los eventos de la Fundación Festival Vallenato.

Rita Fernández, música. /Foto: Leonardo Alvarado 

Esto evidencia que fue necesario un espacio alterno al que lidera la familia Molina para visibilizar la presencia de nosotras, ya no solo como ‘musas de inspiración’, ahora como maestras de los instrumentos, del canto y la composición. Adicionalmente, apenas el año pasado la Fundación le dio apertura a la ‘categoría de mujeres’ para la corona del acordeón en la versión 51 del habitual festival del Valle, donde Loraine Lara Mercado, de 18 años fue la primera en hacer historia. Sí, esto puede interpretarse como un paso importante, pero es también un espacio para más dudas, ¿Es necesaria una categoría especial para las mujeres? ¿Por qué se repiten las divisiones de sexo-género en todos los ámbitos del desarrollo de los hombres y las mujeres? ¿Tendremos las mujeres menor fuerza para cargar el pesado acordeón? ¿Será consciente la región de su machismo?

Por el lado de las cantautoras, los cánones de la fallecida Patricia Teherán se repiten sin cesar, dejando pocos espacios para la evolución musical, limitándola a la repetición de los estilos de la ya destacada. En los versos que compuso Omar Geles para la canción que interpreta Ana del Castillo, titulada ‘Ya es mío’, se siguen perpetuando las rivalidades entre las mujeres por una relación con un hombre. ¿Cuál es la identidad de la música vallenata que hacen las mujeres? Tal pregunta no promueve una descripción exacta de este arte ni mucho menos la homogeneización de las vivencias de las mujeres.

Loraine Lara Mercado, primera reina de la Leyenda Vallenata / Foto: Leonardo Alvarado.  

Hablar de ‘vallenato femenino’ no se trata únicamente de la presencia corpórea de las mujeres en el folclor que también les pertenece. Se trata de un hecho que se hace notable: a las mujeres nos ha tocado ganarnos los espacios en el arte, en la educación, en la política y todos los entornos que traspasan lo privado, porque lo público no ha sido pensado para nosotras. Es entonces, una revisión a los antecedentes de este género musical que ha narrado la figura de un hombre mujeriego conquistador y a una mujer que soporta en su figura de dama, las agresiones de aquel cantor que se dice enamorado pero que carga sus versos de un arte machista. Es hablar de los roles de género que se perpetúan dentro y a través de la música. El vallenato femenino no existe.

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