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Oñate, combatividad musical folclórica

Siempre fue premisa de Jorge Oñate, la confrontación musical, no le rehuía, El Jilguero era un apasionado por su música, tenía mística, sentido de pertenencia, siempre confió en su talento y del grupo que lo acompañaba, su tesón y perseverancia a veces rayaba en lo personal, lo demostró durante su exitosa carrera musical en la contienda festivalera de Valledupar, evento del cual decía ser hijo.


Fue muy celoso con las canciones que escogía para grabar, cuando consideraba que eran de gran calidad hacía lo imposible para hacerse a ellas, él olfateaba o presagiaba el éxito, como sucedió con la canción ‘Rosa Jardinera’, del compositor Idelfonso Ramírez Bula, quien ya se la había entregado a Los Zuleta.

Oñate al escucharla en una parranda le gustó y se propuso grabarla, le entregó un dinero a Idelfonso a quien le firmó contrato, la grabó con gran éxito, la de los Zuleta quedó grabada en los archivos de la disquera y más nunca ‘Poncho’ le grabó a Idelfonso Ramírez.

En los albores de los años 70, inicios de la carrera musical de Oñate, el artista de moda era Alfredo Gutiérrez, con sus romances vallenatos tenía seducido al público de la región, Oñate estratégicamente lo confrontó a nivel musical. ‘El rebelde’, era el faro de la música en ese momento y Oñate lo sabía y seguía su luz, durante un corto periodo grababa algunas canciones que Gutiérrez también incluía en sus álbumes: ‘Amor Sensible’, ‘Dos Rosas’ , ‘La Loma’. Sonaban ambas versiones, pero el detonante final fue la canción ‘El Cantor de Fonseca’, que ya había grabado el maestros Luis Enrique Martínez.


Oñate se enteró que Alfredo estaba interesado en grabar ese tema. Jorge también lo grabó, ambas versiones salieron al mismo tiempo, la diferencia la marcó la versión auténticamente vallenata criolla de Oñate, se constituyó en éxito nacional e internacional, siendo versionada en diferentes países; la de Alfredo pasó totalmente desapercibida,
el éxito alcanzado por Oñate con ‘El cantor de Fonseca’, desató la ira de Alfredo, quien inmediatamente ripostó con la canción ‘Los cantantes’, echándole sátiras a Oñate, diciéndole que no componía, y muchos menos no tocaba acordeón, que su fama estaba únicamente en su región mientras que Alfredo era conocido dentro y fuera del país. Oñate nunca respondió a ese agravio.

En 1992 volvió Oñate al redil festivalero de Valledupar, acompañando a Álvaro López en el canto, ese año se permitió por parte de la Fundación del Festival el cuarto integrante al celebrarse 25 años del Festival Vallenato. También participó ese año, Jesualdo Bolaños con el canto de Marcos Díaz. Se inició la competición con lujos de detalles, las opiniones estaban divididas entre López y Bolaños, en la final había un fuerte rumor sobre el favoritismo de ‘Bolañito’, este murmullo encolerizó a Oñate y después de la participación en la gran final y ante la demora del fallo, bajó a los sótanos de la fundación donde el jurado estaba deliberando para escoger al rey, allí formuló sus reparos.

El jurado cortésmente lo mandó a desocupar el salón, al rato subió Juan Gossaín como vocero del jurado, hizo observación sobre la interpretación de la puya, dijo que la habían convertido en un ritmo epiléptico, con semejante observación todos pensaban que ganaría Nafer Durán, quien también estaba en la contienda, y su ejecución se ajustaba a los parámetros interpretativos de ese ritmo, pero no, el rey fue Álvaro López.


Ese año también hubo escogencias de la mejor voz del festival, todos daban como seguro ganador a Oñate, otra vez no, el jurado escogió a Marcos Díaz, los críticos dijeron que a Oñate le cobraron sus reclamos airados al jurado.

En el Congo de Oro de Barranquilla, el cantor de La Paz fue el primero en participar en esta competencia, siendo declarado en esa primera incursión, en 1974, fuera de concurso, esta exaltación siendo la primera vez que participaba en dicho evento le dio ánimos y durante muchos años participó, se tapó de Congos, compitiendo con los mejores: Diomedes, Binomio, Zuleta, Zabaleta, Farid, grupos vallenatos a los cuales él les abrió esa senda competitiva que se convirtió en una gran vitrina para la música vallenata.


El Festival de Orquestas, antes de Oñate, era exclusivo para orquestas nacionales e internacionales. Ante la participación exitosa de la música vallenata en ese concurso, la organización se vio en la necesidad de crear la categoría para la música vallenata y ampliar el concurso a dos días, lunes y martes de carnaval, la competencia de agrupaciones vallenatas terminó siendo más atractiva que el de orquestas. Radio Guatapurí transmitió este evento durante 20 años, fue testigo de estas confrontaciones musicales.

Cuando se aproximaba la temporada de Carnaval, Oñate preparaba la grabación de un mosaico musical de canciones viejas tropicales y carnavaleras, obviamente para impactar al público barranquillero y costeño en general, a esas canciones les daba una nueva vestimenta, que eran del agrado de todos y todas. En esa búsqueda musical llegaba a radio Guatapurí, a escuchar viejas canciones de su extensa discoteca, de Corraleros, Gaiteros de San Jacinto, Cumbia Soledeña, Aníbal Velásquez, Pedro ‘Ramaya’, ‘Pacho’ Galán, ‘Lucho’ Bermúdez, Pedro Laza, etc.
Salía de la emisora con un casette grabado repleto de música costeña vieja antológica, Oñate siempre se quedaba maravillado con la cantidad de joyas musicales que escuchaba en ese viejo archivo discográfico de Radio Guatapuri.


En cierta ocasión después de seleccionar y grabar en el casette, se lamentaba que hubieran quedado tantas canciones por fuera y me comentó en secreto:
“Oye Checho, yo te voy a echar un saludo en mi próximo disco, pero con el compromiso que no le vayas a comentar a ningún otro músico que esta discoteca existe, esto es una guaca musical y es pa mi solito”.

Cuando Carlos Vives irrumpe con ‘Los Clásicos de la Provincia’, Oñate, ante tremendo éxito llegó inquieto y visitó nuevamente la discoteca de Radio Guatapurí, “ Oye Checho vengo a que me recomiendes un tema vallenato puro”, le pusimos varios temas y le gustó ‘Rosalbita’ del compositor Julio Erazo, nos dijo “Escucha bien, van a venir sorpresas, no te asustes”. A los pocos días escuchamos la nueva versión de ‘Rosalbita’, por Oñate, increíble, rockeada al estilo Vives, es de los pocos desaciertos musicales que tuvo Oñate.

Al convertirse estos mosaicos carnavaleros en éxito en la versión del “Jilguero de América”, fue en Voz Populi de donde habían salido las canciones originales para que fueran grabadas nuevamente, todos los artistas llegaron a Radio Guatapurí, hacían filas, Diomedes, Zuleta, Rafa Orozco, Farid Ortiz, Silvio Brito, Zabaleta y otros, en búsqueda de canciones viejas para “reencaucharlas”.

Jorge Oñate fue el primer artista vallenato en adquirir para uso exclusivo de su agrupación, una amplificación de sonido para las presentaciones, este hecho marcaba la diferencia, mientras las demás agrupaciones se presentaban con amplificación de Omairo Oñate, Waber Soto o Augusto Negrete, Oñate los avasallaba con su equipo de última tecnología.

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