Version Abierta

Relatos de la anarquía policial

Según la Policía Nacional de Colombia, los principios que la caracterizan son:  la vida, la dignidad, equidad-coherencia y la excelencia. Sin embargo, tras los casos de violencia y abuso de autoridad que se han hecho visibles en el país, Versión Abierta recopiló  historias de ciudadanos/as que lo han sufrido en Valledupar, Santa Marta y Bogotá. 

Las identidades de estas personas están reservadas legítimamente por el ejercicio profesional. Se pretende proteger sus integridades y evitar represalias.  Los testimonios cuentan con soporte de chats, cuyos relatos han sido editados mínimamente para garantizar su legibilidad. 

A un hermano 

“Ese día yo iba en la moto, en  la ciudad de Santa Marta. Yo llevaba a un parrillero pero cuando me percaté de la policía lo bajé.  Más adelante me pararon y me pidieron los papeles, los tenía en regla. Sin embargo, uno de los hombres que no estaba identificado me dijo que se la llevarían y yo me opuse. En la discusión él me empuja y me dice groserías, yo me sentí  intimidado porque tenían una pistola. 
De ahí llegó mi hermano -Jonathan José Lopez Jurado, de 29 años- él discute con el otro policía y lo empuja, su nombre es Carlos Hernández. Ellos forcejean. Mientras tanto, el policía no identificado me sujeta para que yo no me meta. En eso suena un disparo y yo volteo, Carlos Hernández pronuncia “curso, lo maté”. A 6 metros veo los zapatos de mi hermano tirados. En vez de llamar a una ambulancia, pidieron refuerzos”.

Este primer relato lo hace José William López Jurado de 27 años. Hasta el momento el caso sigue sin resolverse a pesar de la denuncia pública que interpuso esta familia. La versión de la Policía es que Jonathan tenía un arma de fuego en el lugar de los hechos, a lo que la familia responde: “La única pistola que estuvo en el lugar de los hechos fue la que disparó Carlos Hernández, a quien premiaron con trabajo administrativo“. El hecho es reciente y está publicado en varios medios locales y nacionales. 

A un tío  

El 31 de Diciembre del 2009, un tío muy conocido en el mercado popular de Valledupar, viajó en la mañana a Maicao para traer unos vinos y ciertas cosas para vender para el festejo de noche vieja. De regreso, mi tío colisionó porque unos policías que venían en estado de ebriedad invadieron su carril. Acababan de salir de su servicio y aún portaban el uniforme. 

El hecho se dio a conocer, fue noticia. Había fallecido ‘el viejo Migue’. Hubo impunidad, como siempre. Los policías no quisieron dar la cara. Parecía también que la institución quería encubrir el hecho porque dilataron el proceso hasta donde más se pudo. Se perdió por prescripción”. 

Ahora llevan un proceso administrativo, porque en el penal, según ellos/as, no pudieron hacer nada. A los policías los trasladaron a la Jurisdicción de La Guajira.

A una compañera 

A una mujer 

“Ya había empezado la pandemia y para evitar el contagio yo me iba para mi trabajo en el Centro Comercial BuenaVista (Santa Marta) en bicicleta.  De regreso un policía me paró y yo frené normal. Me preguntó de dónde venía y yo respondí que del trabajo, que para dónde iba, yo que para la casa. Que porqué no llevaba el uniforme, yo me lo había quitado antes de salir porque había tenido contacto con personas. Por último me pidieron la identificación. Cuando llegué a mi casa encontré la solicitud en Facebook del policía diciéndome que le parecí muy linda, que si nos podíamos conocer”. 

A un par de amigues 

“Iniciando la pandemia fui con un amigo a pagar unos recibos de luz y arriendo al centro de Valledupar. Cuando llegamos le dije que fuera él y yo esperaba en la moto, en ese momento llegaron unos policías diciéndome que no debía estar ahí y yo enseguida lo llamé a él y le pidieron los documentos. Al ver que nos tenían allí y querían llevarse la moto, yo llamé a mi mamá, ella me dijo que no dijera nada y que esperara. 

Uno de los policías le estaba diciendo a mi amigo “Ajá, ¿con cuánto te vas a bajar del bus?”, o si no, se llevaba la moto. Y a mí me dijo de forma grosera que me quitara de ahí, ya que yo estaba encima de la moto. Cuando mi mamá llega se calmó la situación, alienta a que mantengan la calma y que sean respetuosos. Ellos dijeron que nos dejaban ir pero con una advertencia: “A la próxima no se salvan”. 

A un extranjero

“Cuando visité Colombia fui a un pueblo llamado Málaga, Santander. Un día salí a correr, me gusta publicar en mis historias cuando estoy haciendo ejercicio y justo estaba grabando para Instagram cuando pasaron unos policías, yo seguí normal. Ellos se devolvieron hacia mí y me empezaron a decir en tono de reclamo que si necesitaba algo, que si yo quería o estaba buscando “problemas”, y que por qué los estaba filmando. 

Siguieron retándome, que yo quién era, que qué hacía. Yo respondí que no los estaba grabando a ellos, que era de México y estaba conociendo. Era la calle, al aire libre, pero igual me obligaron a que borrara el vídeo”. 

A una fundación 

“En mi Fundación siempre necesitamos acompañamiento para llevar mercados a barrios vulnerables, y es un cuento para que nos puedan acompañar. La última vez dijeron que no, porque el coronel ‘noséquiencito’ no podía ir. Luego que el señor tenía que salir en las fotos o si no, no se hacía el acompañamiento. Las pocas cosas buenas que hacen son para aparentar. 

Nos tocó recurrir a los soldados y nos estaban pidiendo una cantidad enorme de dinero que dizque para la gasolina del camión donde iban los soldados, se supone que ellos deben brindar esos acompañamientos y no se debe cobrar por ello. Finalmente, nos tocó recurrir a la esposa de un militar y ella gestionó, pero sin ella no hubiésemos conseguido nada, uno no les pide dinero, ni mercados, nada, solo acompañamiento, porque son barrios peligrosos a los que se va, ¡Pero ni para eso! “.

A manifestantes 

En julio de este año se conoció la denuncia pública que hicieron un grupo de mujeres en Valledupar. Ellas se dieron cita a las afuera de la Décima Brigada Blindada ‘Batallón La Popa’ de esta ciudad para protestar de manera pacífica contra las violaciones de niñas por miembros del Ejército Nacional que también han sido noticia. 

La mayoría eran mujeres, de distintas edades, estudiantes y algunas madres que fueron a apoyar la lucha, quienes manifestaron que el cuerpo policial estigmatizó la legítima protesta a pesar de haber tenido 60 seminarios para el control de multitudes el año anterior: las requisaron de manera violenta, se apoderaron de algunas cédulas y/o contraseñas y les pusieron comparendos sin justificación. Las insultaron, intimidaron y hostigaron durante toda la manifestación, alegando que eran ‘la autoridad’. Tuvo que intervenir un grupo de derechos humanos.

Denuncia pública sobre las vulneraciones de Derechos Humanos que tuvieron lugar en el marco de la Movilización desarrollada en Valledupar el día lunes 6 de Julio.

Posted by Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios ACEU on Friday, July 10, 2020

Un subintendente 

De acuerdo al Departamento de Policía Cesar,  los operativos o procedimientos de los uniformados deben ceñirse al reglamento proferido por el ministerio al que pertenecen.

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