Version Abierta

Un sentimiento de culpa, un contagiado y una prueba

Pensar que se puede estar contagiado de covid19 genera una sensación de nervios que aumenta con la culpa potencial por creer que se ha contagiado a alguien por ignorar que un familiar ya era positivo. A mí me pasó.

Hace unos días, un pariente con quien había estado resultó contagiado y aún nadie sabe cómo ni cuándo. Su única salida, armado de tapabocas, alcohol y demás precauciones, había sido al supermercado para abastecer a la familia. Tres días después, amaneció estornudando. Por eso se abstuvo de salir y esperó -con fe- a que solo fuera un resfriado.

El viernes la curiosidad y la incertidumbre se juntaron dentro de él. Una mezcolanza que solo alcanzó su punto cuando le dieron el resultado: positivo. 

Yo había compartido con él desde antes y había salido a visitar a otros familiares. El miedo de ser culpable de otros contagios me pudo más que la ansiedad que si fuera yo el infectado.

Salí a buscar dónde realizar mi prueba. Por cosas de la vida, coincidí con las pruebas que el gobierno distrital realizó en parques la semana pasada. Hice la fila guardando la distancia bajo el sol por unas horas. Por Whatsapp, recibía una seguidilla de reclamos que solo aumentaban la culpa -inconsciente, pero culpa al fin- de haber podido contagiar a otros y estar con el virus dentro de mí.

En silencio, asumí de antemano esa responsabilidad. Confiaba en salir negativo, pero necesitaba el resultado. Creo que eso haría que los señalamientos se frenaran y sus autores pensaran mejor su forma de reaccionar ante las adversidades en el futuro; pero no controlo eso. Acepto y asumo, nada más. Después, administro.

Casi tres horas después, mi turno. Pasé, tomaron mis datos. Me senté en una silla plástica a la sombra de un árbol e incliné un poco hacia atrás la cabeza. Bajé mi tapabocas hasta descubrir la nariz y la enfermera metió el isopo en mi fosa nasal. Hurgó con él una zona de mí que no tenía consciencia de que existía. Sacó la muestra y a esperar un rato.

No sé si fueron 40 minutos o tres horas las que esperé. El tiempo se vuelve impreciso cuando todos los pensamientos se cruzan y te arman dilemas y encrucijadas cada vez más inciertas y desconcertantes. Como sea, ese lapso fue asfixiante y no solo por la temperatura y la falta de almuerzo. Cada vez que la enfermera venía con un resultado, las palpitaciones de todos aumentaban. Quien oía su nombre, entraba en un trance. Algunos, tras recibir la noticia, se alejaban llorando en silencio, con la mirada perdida en los dilemas y las encrucijadas de su mente.

La enfermera, fungiendo como la voz del Destino, gritó mi nombre. Me acerqué y el corazón iba acelerado.

-Señor Eduardo, su resultado es negativo. -Me dijo con voz suave y tono bajo.

Para estar seguro, le pedí que me repitiera y que me dejara sacar una foto.

Salir negativo me alivió. No tengo el virus, es menos probable contagiar o haber contagiado. Sin embargo, esta situación es un refuerzo para el cuidado. El mío, el de mi familiar contagiado que – por fortuna- no ha tenido que irse a hospitalizar y el de mis otros seres queridos.

Ese pariente contagiado, era la persona con más cuidados que conozco. Sin embargo, el coronavirus lo alcanzó. Así son las cosas de la vida. Creando fatalidades y fabricando ironías que deben hacerte reflexionar, porque este virus, como muchas cosas en la vida, es una lotería que nos ganamos sin apostar.

3 Comentarios

  • Le tememos tanto al virus sarcovid y miramos al rededor perplejos como niños destetados, y no dilucidamos los tantos *virus* que nos han hecho tanto daño a través de nuestra historia como el egoísmo, la envidia que ha extendido sus tentáculos en todass las esferas de la sociedad y que entre otras cosas traduce en el diseño de un mundo de exclusiones y marginación, donde los menos favorecidos le rinden penitencia a la los burgueses; bien quisiera que fuere estas carcomas mero virus y no una eterna pandemia de la que nadie escapa. Cuando entendemos que hemos estado plagiados por una realidad que no debió ser la nuestra, nos entra un fresco al pensamiento y mentalmente terminamos minimizando los efectos de la endemia llamada Covid19.

  • Lo que vive un paciente en el día a día cuando se acerca o tienes síntomas o ha estado en contacto estrecho con algún sintomático Eduardo Marin cuello tura relata la realidad de lo que vimos en el día a día Los profesionales de la salud cuando nos exponemos en la primera línea mi hermano vamos a salir de ésta y vamos a estar muy bien Un abrazo Te cuidas

  • Escribistes con el alma, el binomio autor y escritor se ve reflejado, donde la preocupacion y el temor aleja los sentimientos, porque el instinto de conservacion lleva a mirar el entorno mas estrecho y los demás son los demás.
    LA GLORIA SEA PARA DIOS ETERNO

Siguenos

No seas tímido, ponte en contacto. Nos encanta conocer gente interesante y hacer nuevos amigos.

Noticias mas relevantes

¿Quiénes Somos?